La plasticidad cerebral es la adaptación funcional del sistema nervioso
central para minimizar los efectos de las alteraciones estructurales o
fisiológicas, sin importar la causa originaria. Ello es posible gracias a la
capacidad que tiene el sistema nervioso para experimentar cambios
estructurales - funcionales detonados por influencias endógenas o exógenas,
las cuales pueden ocurrir en cualquier momento de la vida.
La capacidad del cerebro para adaptarse y compensar los efectos de la
lesión, aunque sólo sea de forma parcial, es mayor en los primeros años de la
vida que en la etapa adulta. Los mecanismos por los que se llevan a cabo los
fenómenos de plasticidad son histológicos, bioquímicos y fisiológicos, tras los
cuales el sujeto va experimentando una mejoría funcional- clínica,
observándose una recuperación paulatina de las funciones perdidas.